domingo, 15 de enero de 2017

Canto general

Canto General

Esta característica continuará en los primeros poemas del volumen titulado Tercera Residencia. Pero en los poemas “Las furias y las penas”, “Reunión bajo las nuevas banderas”, en España en el corazón y en los poemas alusivos a la Guerra Mundial incluidos en Tercera Residencia, Neruda encuentra la materia para su canto épico: a partir de este momento, el poeta será el cantor del movimiento comunista. Sus cantos tendrán la grandeza de la lucha, del fuego y del fervor incondicional. Esta poesía comprometida fluye directa, sin las vacilaciones de Residencia en la Tierra, llena de exclamaciones y de imágenes deslumbrantes. El universo de Pablo Neruda tiene ya un sentido, su poesía propone un ideal.
Pero donde Pablo Neruda llega a la total posesión del objetivo bajo la forma de un ideal es en el extenso poema Canto General, terminado de escribir en 1949. El poema se divide en quince partes. En la primera, “La lámpara en la tierra”, canta el nacimiento de la vegetación en las tierras americanos: el jacarandá, la araucaria, los alerces, el ceibo, el tabaco (“El tabaco silvestre alzaba / su rosal de aire imaginario”), el maíz (“Como una lanza terminada en fuego, / apareció el maíz”); la aparición de las bestias, de los pájaros; la formación de los ríos (“Amada de los ríos, combatida / por agua azul y gotas transparentes, / eras tatuada por los ríos”), de los minerales y de los hombres.
Esta primera parte es el canto de la formación de América, y tiene toda la grandeza que merece el tema. El tono épico aparece constantemente transitado por formas de un exquisito lirismo. Toma semejante desarrollo la segunda parte, “Alturas de Macchu Picchu”, exaltación de la naturaleza ya formada, pero todavía virgen, de la América amada por el poeta: “más abajo, en el oro de la geología, / como una espada envuelta en meteoros, / hundí la mano turbulenta y dulce / en lo más genital de lo terrestre”. Estas alturas son símbolo de la pureza perdida, son lo más representativo del continente: “Puse la frente entre las olas profundas, / descendí como gota entre la paz sulfúrica, / y, como un ciego, regresé al jazmín / de la gastada primavera humana”. El tema de la América virginal e intacta se repetirá en Odas elementales.
La tercera parte lleva por título “Los Conquistadores”: esta América pura e intacta es destruida por los conquistadores. El poeta los acusa duramente y los insulta: a Cortés, a Alvarado, a Ximénez de Quesada o a Valdivia, porque a su parecer sumergieron las tierras americanas en una profunda agonía. Viene a continuación la exaltación de “Los libertadores”, título de la cuarta parte. Neruda pondera la acción de los primeros indígenas (Cuauhtémoc, Caupolicán, Lautaro), de los insurrectos del siglo XIX (O'Higgins, San Martín, Sucre, Martí) y de los líderes del Partido Comunista. “La arena traicionada”, quinta parte, es un alegato contra todos los que, a juicio del poeta, han intentado corromper América: dictadores, poetas, literatos, diplomáticos, exploradores o compañías anónimas. La sexta, titulada “América, no invoco tu nombre en vano” desarrolla temas parecidos al canto anterior.
“Canto general de Chile” es el título de la séptima parte y constituye una evocación de la patria, de los amigos y de las luchas, mientras que la octava, “La Tierra se llama Juan”, contiene piezas dedicadas a los revolucionarios, que el poeta, en el poema final, simboliza en Juan, el trabajador anónimo. En la novena, “Que despierte el leñador”, Neruda se pronuncia contra los dictadores y la influencia tutelar americana. La décima, “El fugitivo”, se ocupa el destierro y de la peregrinación del poeta. “Las flores de Punitaqui”, undécima parte, trata problemas enfocados desde el punto de vista social; la duodécima, “Los ríos del canto”, contiene cartas y conmemoraciones, y la decimotercera, “Coral de Año Nuevo para la patria en tinieblas”, es a la vez recuento de luchas e invitación al combate.
En la parte decimocuarta, “El gran océano”, el poeta retoma el canto a América, a su grandeza, a su vegetación y geografía, y en el decimoquinto, “Yo soy”, da fe de sí mismo y de sus actividades. Cierran este canto y el libro unos testamentos (“Dejo a los sindicatos / del cobre, del carbón y del salitre / mi casa junto al mar de Isla Negra”), unas disposiciones (“Compañeros, enterradme en Isla Negra, / frente al mar que conozco”), y un “explicit” donde declara la causa del canto y la fecha en que fue terminado.

Residencia en la tierra

RESIDENCIA EN LA TIERRA

Con la aparición de Residencia en la Tierra cambia completamente el panorama de la poesía de Pablo Neruda: se torna difícil y hermética. El filólogo Amado Alonso puso en claro los problemas de Residencia en la Tierra en su obra Poesía y estilo de Pablo Neruda. Interpretación de una poesía hermética (1940). De acuerdo con Amado Alonso, y al contrario de los anteriores, Residencia en la Tierra es un libro de poesía objetiva, en el sentido de que, aunque el poeta nos ofrezca su propia visión del mundo, lo hace sin mezcla de situaciones personales, sin hacer autobiografía.
La soledad, la desesperación, la angustia, se acentúan en estos poemas; el autor ve el mundo como un naufragio total, como una destrucción constante, como una desintegración incontenible. La retina del poeta (“como un párpado atrozmente levantado a la fuerza”) ve cómo todo fluye (“agua feroz mordiéndose y sonando”) hacia la muerte y la descomposición: las cosas más heterogéneas, en su misma heterogeneidad, no hacen sino representar al universo todo: “Como cenizas, como mares poblándose, / en la sumergida lentitud, en lo informe, / o como se oyen desde lo alto de los caminos / cruzar las campanadas en cruz, / ... y el perfume de las ciruelas que rodando a tierra / se pudren en el tiempo, infinitamente verdes”.
“No hay página de Residencia en la Tierra (dice Amado Alonso) donde falte esta terrible visión de lo que se deshace... Los ojos de Pablo Neruda son los únicos en el mundo constituidos para percibir con tanta concreción la invisible e incesante labor de autodesintegración a que se entregan todos los seres vivos y todas las cosas inertes, por debajo y por dentro de su movimiento o de su quietud. Son los únicos condenados a ver el drama “del río que durando se destruye”, verso espléndido donde se encierra la imagen definitiva de esta dolorosa visión de la realidad”.
Las cosas se empujan a sí mismas y el poeta intenta expresar y describir este caos; de ahí esta imagen múltiple que encontramos constantemente en sus composiciones. La poesía se hunde en la misma materia y se deja arrebatar por ella: “o sueños que salen de mi corazón a borbotones, / polvorientos sueños que corren como jinetes negros, / sueños llenos de atrocidades y desgracias”. Así surge esta poesía tumultuosa, de alucinación, de urgencia y de aluvión. Estas materias, además, están ya rotas, polvorientas, sucias, desvencijadas. Por este motivo se ha calificado de “feísta” a esta poesía.
Residencia en la Tierra es una visión de la realidad y del mundo muy parecido a ciertas formas de la pintura vanguardista. Amado Alonso nota acertadamente que en este período de la poesía de Pablo Neruda hay un predominio del sentimiento sobre la realidad, es decir, que el sentimiento del poeta pugna por encontrar una imagen o comparación en el mundo real, comparación que a menudo sale fragmentada, barajada o caótica. Por esta razón su poesía está llena de incoherencias “objetivas y racionales”.
El poeta se ve obligado a repetir, a precisar, porque él mismo tiene conciencia de que la representación del sentimiento no es como debería ser: vemos cómo intenta expresar una sensación a base de dos, tres y hasta cuatro imágenes, en busca siempre de una precisión, de una representación adecuada. Sus poemas son a la vez borradores y lecciones definitivas que nos ilustran acerca de su quehacer poético y de cómo la palabra va penetrando en la realidad. El mismo poeta dice: “pero de otra manera”, “no sé si se me entiende”, “pero no es eso”, cuando se da cuenta de que no acierta. Ahora bien, esta incoherencia, estas “imágenes ensayadas” (como las llama Amado Alonso) constituyen la visión que del mundo tiene Neruda, constituyen lo esencial de su poesía. El poeta no podría expresarse de otra manera: tiene que atender a lo caótico, al tumulto de las cosas, a las sensaciones simultáneas.
La técnica estilística de Pablo Neruda tiene su origen en el surrealismo: imágenes ilógicas, símbolos oscuros, enumeración caótica, libres asociaciones. Todo ello unido a su peculiar visión del mundo y a su sintaxis hace de esta obra un caso digno de la mayor atención. Pueden destacarse de Residencia en la Tierra los poemas “Galope muerto”, “Arte poética”, “Entierro en el Este”, “El fantasma del buque de carga”, “Barcarola”, “Enfermedades en mi casa”, “Oda con un lamento”, “Entrada a la madera”, “Apogeo del apio”, “Estatuto del vino”, “Oda a Federico García Lorca” y “El reloj caldo en el mar”. Residencia en la Tierra es un libro esencialmente materialista (como lo indica el título). El poeta, como ya hizo en obras anteriores, evita siempre idealizar y sus comparaciones o tienen un carácter gigantesco, desmesurado y monstruoso o se refieren a cosas cotidianas, vulgares, que dentro del ímpetu que lleva en sí esta poesía adquieren un extraño valor simbólico y nos sumergen en una atmósfera angustiosa. Muchos de los poemas de Residencia en la Tierra tienen un carácter eminentemente social, y su preferencia por las cosas vulgares y cotidianas prenuncia ya al poeta de las Odas elementales. Podríamos decir que Neruda canta, en este libro, las cosas vulgares con tono épico.

Otros ejemplos poeticos

EL HUMANISMO POÉTICO DE CÉSAR VALLEJO

Se ha dicho que el poeta César Vallejo era idealista, acaso también que era materialista, incluso existencialista. Pero considero que el gran bardo peruano era sobre todo y por mucho un gran humanista.
Es cierto que creía en un Dios omnipotente y omnipresente, pero tampoco es menos cierto que consideraba que el hombre estaba indefenso ante su destino, ante ese fatum precario e inseguro.

Trilce

De dicha precariedad nos da testimonio, entre otros, en el poema lxxvii de Trilce, en el cual comienza diciéndonos que Graniza tanto, como para que yo recuerde y acreciente las perlas que he recogido del hocico mismo de cada tempestad. Evidentemente el poeta se refiere a los golpes del Destino cuando nos habla de las tempestades y el granizo; y digo Destino en mayúscula porque éste es en los poemas de Vallejo un ente vivo, por eso tiene hocico, como los cerdos bíblicos de la parábola de Jesús y por eso él recoge las perlas que Jesús advierte no sean arrojadas a estos animales inútilmente.

Los heraldos negros

En cuanto a la inseguridad de nuestro sino uno de los ejemplos más explícitos nos lo da Vallejo en el poema Los dados eternos del cuaderno Los heraldos negros, y cito: y jugaremos con el viejo dado…Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte/ del universo todo, surgirán las ojeras de la Muerte, como dos ases fúnebres de lodo.
Evidentemente, es un Destino incierto el que nos propone el poeta. Estos dados nos recuerdan la famosa frase de Albert Einstein cuando se descubrió el principio de incertidumbre en la física cuántica, “Dios no puede estar jugando a los dados”, dijo. Tal vez por ello la obsesión de Vallejo de romper, de trastocar el lenguaje pues, si en el mundo no hay un orden preestablecido, si es el caos el que rige el universo, entonces el lenguaje tal como se le conoce, que es un sistema lógico y ordenado, no es adecuado para expresar dicho universo.
Nietzsche nos declara que Dios ha muerto, por tanto el hombre está solo ante el mundo y ante el caos; Vallejo, sin embargo, nos dice que existe un Dios, pero ese Dios o bien está ajeno a nuestro sino o no le importa demasiado, por tanto el hombre, igualmente, está solo.
Por eso el poeta canta con tono afable a Cristo, casi exclusivamente a Cristo, dentro de la trinidad, porque es el hijo del hombre. Por eso nos dice en el poema El pan nuestro de Los heraldos negros: Y saquear a los ricos sus viñedos/ con las dos manos santas/ que a un golpe de luz/ volaron desclavadas de la Cruz! … ¡El pan nuestro de cada día dánoslo,/ Señor…! … y hacerle pedacitos de pan fresco/ aquí, en el horno de mi corazón…!
También en Los heraldos negros y, específicamente, en el famoso poema que da título al libro, el poeta nos dice que hay Golpes como de odio de Dios, un verso verdaderamente inquietante y que pudiera hacernos desistir de cualquier idealismo en la filosofía Vallejeana. También en este mismo texto nos dice que estos golpes Son las caídas hondas de los Cristos del alma,/ de alguna fe adorable que el destino blasfema./ Esos golpes sangrientos son las crepitaciones/ de algún pan que en la puerta del horno se nos quema. He aquí nuevamente ese Cristo como símbolo de la indefensión del hombre ante el Destino, el Destino en mayúsculas, personificado. También el símbolo recurrente del horno y su pan como alegoría del corazón y los sentimientos.

Evolución del humanismo en Vallejo

También es ostensible como a medida que vamos avanzando en la obra poética de César Vallejo este humanismo se va acrecentando. En Los heraldos negros está la queja manifiesta ante la indolencia y, en cierta forma, la perversidad de un Dios muy cercano a aquel que nos muestra el viejo testamento. En Trilce, sin embargo, esa queja está un poco más diluida y el poeta se centra más en la lucha del hombre ante su destino, que es la consecuencia directa de esta indolencia y perversidad. En Poemas humanos ya Dios es relegado a un segundo plano, casi sin importancia, no por su dimensión, sino porque nos ha dejado solos y, por tanto, el hombre ha de prescindir obligatoriamente de él para encausar su Destino; por eso nos dice en el poema Un hombre pasa con un pan al hombro que Alguien limpia un fusil en su cocina/ ¿Con qué valor hablar del más allá?
Finalmente en España, aparta de mí este cáliz, Dios está prácticamente ausente. Este cuaderno es una especie de evangelio, sí, pero un evangelio humano.


PABLO NERUDA

Pablo Neruda (Seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto; Parral, Chile, 1904-Santiago de Chile, 1973) Poeta chileno. Comenzó muy pronto a escribir poesía, y en 1921 publicó La canción de la fiesta, su primer poema, con el seudónimo de Pablo Neruda, en homenaje al poeta checo Jan Neruda, nombre que mantuvo a partir de entonces y que legalizó en 1946.
Su madre murió sólo un mes más tarde de que naciera él, momento en que su padre, un empleado ferroviario, se instaló en Temuco, donde el joven Pablo Neruda cursó sus primeros estudios y conoció a Gabriela Mistral. Allí también comenzó a trabajar en un periódico, hasta que a los dieciséis años se trasladó a Santiago, donde publicó sus primeros poemas en la revista Claridad.
Tras publicar algunos libros de poesía, en 1924 alcanzó fama internacional con Veinte poemas de amor y una canción desesperada, obra que, junto con Tentativa del hombre infinito, distingue la primera etapa de su producción poética, señalada por la transición del modernismo a formas vanguardistas influidas por el creacionismo de Vicente Huidobro.
Los problemas económicos indujeron a Pablo Neruda a emprender, en 1926, la carrera consular que lo llevó a residir en Birmania, Ceilán, Java, Singapur y, entre 1934 y 1938, en España, donde se relacionó con García Lorca, Aleixandre, Gerardo Diego y otros componentes de la llamada Generación del 27, y fundó la revista Caballo Verde para la Poesía. Desde su primer manifiesto tomó partido por una “poesía sin pureza” y próxima a la realidad inmediata, en consonancia con su toma de conciencia social.
En tal sentido, Neruda apoyó a los republicanos al estallar la guerra civil y escribió España en el corazón. Progresivamente sus poemas experimentaron una transición hacia formas herméticas y un tono más sombrío al percibir el paso del tiempo, el caos y la muerte en la realidad cotidiana.
De regreso en Chile, en 1939 Neruda ingresó en el Partido Comunista y su obra experimentó un giro hacia la militancia política que culminó con la exaltación de los mitos americanos de su Canto general. En 1945 fue el primer poeta en ser galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Chile. Al mismo tiempo, desde su escaño de senador utilizó su oratoria para denunciar los abusos y las desigualdades del sistema. Tal actitud provocó la persecución gubernamental y su posterior exilio en Argentina.
De allí pasó a México, y más tarde viajó por la URSS, China y los países de Europa Oriental. Tras este viaje, durante el cual Neruda escribió poemas laudatorios y propagandísticos y recibió el Premio Lenin de la Paz, volvió a Chile. A partir de entonces, la poesía de Pablo Neruda inició una nueva etapa en la que la simplicidad formal se correspondió con una gran intensidad lírica y un tono general de serenidad.
Su prestigio internacional fue reconocido en 1971, año en que se le concedió el Premio Nobel de Literatura. El año anterior Pablo Neruda había renunciado a la candidatura presidencial en favor de Salvador Allende, quien lo nombró poco después embajador en París. Dos años más tarde, ya gravemente enfermo, regresó a Chile. De publicación póstuma es la autobiografía Confieso que he vivido.

PABLO NERUDA Y SU EVOLUCIÓN POÉTICA

Cualesquiera que sean las objeciones que pueda suscitar su posición política y el efecto de la misma sobre su obra, Neruda es, sin duda, el poeta de mayor prestigio de Hispanoamérica y uno de los valores excepcionales de la poesía continental americana. Su poesía ejerció una enorme influencia que ha sido particularmente perceptible en la poesía chilena moderna, ya en su aspecto social (Efraín Barquero, Gonzalo Rojas) ya por profundizar en los parajes poéticos descubiertos por Neruda (Juvencio Valle o Miguel Arteche). Pero la importancia de Neruda dentro de la poesía americana es semejante a la que en su tiempo tuvo Rubén Darío; como el nicaragüense, también Neruda ha influido hondamente en todo el ámbito hispano, incluyendo la poesía española contemporánea.

Los inicios

Como rasgo de conjunto, la obra de Pablo Neruda se caracteriza desde un punto de vista estilístico por la audacia verbal y la originalidad. Las formas simbolistas y modernistas las representa primordialmente el libro Crepusculario (1923). Pero pronto su poesía empieza a tener un valor excepcional y surgen las formas que habrán de ser genuinas en obras como El hondero entusiasta (escrito hacia 1923, pero no publicado hasta 1933), Tentativa del hombre infinito (1925) y Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924). Hay en estos poemas una actitud sentimental. El poeta exalta la mujer, la angustia, la tristeza, la ausencia y el recuerdo.
Son todavía poemas autobiográficos y están invadidos por una gran melancolía: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”; el poeta canta la soledad acompañada sólo de sus palabras, antes de que la llenara el recuerdo de la amada: “Antes que tú poblaron la soledad que ocupas / y están acostumbradas más que tú a mi tristeza”; la desesperación: “Soy el desesperado, la palabra sin ecos, / el que lo perdió todo y el que todo lo tuvo”; la tristeza: “He dicho que cantabas en el viento / como los pinos y como los mástiles. / Como ellos eres alta y taciturna. / Y entristeces de pronto, como un viaje”.
Pero además de ese acento de infinita melancolía, ya en estas obras Neruda da una dimensión cósmica, desmesurada, a los términos de comparación: “Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, / te pareces al mundo en tu actitud de entrega”. Cualquier sensación queda siempre vinculada a un elemento, a un acontecimiento cósmico. Arrastrado por su impetuosidad, el poeta buscará la comparación con todo lo que sea grande: montañas, ríos, viento, mar, fuego, noche. La amiga encontrada en el crepúsculo conservará el fuego del día que acaba de fenecer (“llena de las vidas del fuego, / pura heredera del día destruido”), o las raíces de la noche crecerán de súbito desde su alma.
Al lado de estas imágenes grandiosas encontramos otras con elementos concretos y materiales, como si el poeta procurara evitar a toda costa la idealización en un afán por mantenerse dentro de lo elemental: “Para sobrevivirme te forjé como un arma, / como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda”, “cuerpo de piel, de musgo”, “brazos de piedra”, etc. Esta fuerza elemental y cósmica es lo que proporciona interés a esta poesía. La amada llega a confundirse, en la pasión del poeta, con la tierra: “Mi cuerpo de labriego salvaje te socava / y hace saltar al hijo del fondo de la tierra”, “En ti los ríos cantan y mi alma de ellos huye”. Así, Neruda busca siempre la materialización de sus sensaciones, ya sea en cosas muy concretas, ya sea en imágenes gigantes: la amada tendrá ojos oceánicos; jugará con la luz del universo; el amor tendrá lugar bajo el viento (“Innumerable corazón del viento / latiendo sobre nuestro silencio enamorado”). Pero a su vez las palabras serán como las yedras, los besos como un vestido, la cabeza un racimo, etcétera.
Y, junto a todo ello, la imagen centelleante, de clara procedencia modernista: “las flechas latientes de los pájaros”, las palabras adelgazadas “como las huellas de las gaviotas en las playas”, la noche que desparrama “espigas azules” sobre el campo, la comparación de la amada con una “abeja blanca”, la alegría del canto como “un campanario en las manos de un loco”, los crepúsculos como “abanicos gigantes”, “cruces azules”, “árboles de luz”, “sonrisa del agua”. Toda esta poesía de raíz romántica se caracteriza por su profundidad y por su desesperación. Hay en ella algo que nos anuncia ya al poeta de Residencia en la Tierra: la angustia constante, la violencia, los saltos de un concepto a otro, la falta de transición entre las situaciones. También lo que se ha llamado “feísmo” se anuncia ya en estos poemas.

Ejemplo poetico

JOSÉ JUAN TABLADA

José Juan Tablada (México, 1871-Nueva York, 1945). Poeta mexicano. Es una de las principales figuras del modernismo mexicano. Colaboró en numerosas publicaciones periódicas mexicanas, como El Universal, El Mundo Ilustrado y El Imparcial, así como en la prensa de Caracas, Bogotá y La Habana. Impulsó la creación de la Revista Moderna, principal órgano del modernismo mexicano, en la que publicó traducciones de E. de Castro, A. France y H.G. Wells. Director del Diario Oficial durante el Gobierno de Huerta, su casa fue saqueada por las tropas de Zapata y huyó a Nueva York (1914); durante el régimen de Carranza desempeñó cargos diplomáticos. Entre sus poemarios, adscritos al modernismo, destaca El florilegio (1899), que, a raíz de un viaje a Japón, amplió (1904) con haikais, de los que se le considera introductor en lengua española. De su obra también cabe mencionar los libros de poesías Al sol y bajo la luna (1918) y Li-Po y otros poemas (1920), su libro de memorias La feria de la vida (1937) y la novela La resurrección de los ídolos (1924).

Li-Po y Otros Poemas

En 1920 esta etapa de exploración desemboca en un nuevo volumen de versos: Li-Po y otros poemas. Libro singular y hermoso, en este poemario se recogen y amplían los juegos y experimentos de Caligramas de Apollinaire. Tablada combina dibujo y palabra, línea y fascinación verbal, y rinde homenaje al famoso poeta chino Li-Po (701-762) que, según la leyenda, murió en un lago cuando intentaba atrapar la luna que se reflejaba en sus aguas. Prototipo de bohemio amante de los placeres, el verso se vuelca sobre todo lo que representa el lado lúdico de la realidad, la representación plástica de los objetos y la percepción intuitiva (y poética) del alma que los habita.

El Jarro de Flores (1922)

Vuelos:                            Juntos, en la tarde tranquila
vuelan notas de Ángelus,
murciélagos y golondrinas.
El Burrito:                              Mientras lo cargan
sueña de burrito amosquilado
en paraísos de esmeralda...

VICENTE HUIDOBRO

Vicente Huidobro (Santiago, 1893 - Cartagena, Chile, 1948). Poeta chileno fundador del Creacionismo, movimiento poético vanguardista. Fue además uno de los impulsores de la poesía de vanguardia en América Latina.
Vicente Huidobro nació en el seno de una familia de la elite oligárquica, vinculada a la gran propiedad agrícola, a la banca y a la política. Cursó la enseñanza primaria con institutrices privadas y la secundaria en el Colegio de San Ignacio de la Compañía de Jesús. Aunque fue crítico con la enseñanza jesuítica, tomó de ella una postura elitista ante la vida.
Desde su juventud realizó frecuentes viajes por Europa, que le valieron un profundo enriquecimiento cultural y una depuración de sus gustos estéticos. Particularmente intenso desde la experiencia intelectual fue el largo período en que residió en París, ciudad a la que llegó en 1916, en plena guerra mundial; allí conoció a Picasso, Juan Gris, Max Jacob y Joan Miró, entre otras figuras de la cultura del momento. Escribió en revistas literarias junto a poetas como Apollinaire, Réverdy, Tzara, Breton y Aragon; es decir, lo más granado de la poesía francesa del momento.

El Creacionismo

Al periodo parisino corresponde la fundación del Creacionismo, en la que situaba al creador artístico a la altura de un demiurgo capaz de insuflar a su creación un aliento vital tan poderoso que se podría medir, incluso, con las creaciones de la propia Naturaleza. Así, para Huidobro el artista no debía limitarse a imitar la Naturaleza (de ahí el título de su el manifiesto creacionista: Non serviam, “no serviré”), sino que debía mantener con ella una especie de competición en la que podía mostrar el vitalismo de su propia obra. Es la famosa tesis que sintetizó en la fórmula: ¿Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!? / Hacedla florecer en el poema.
Lógicamente, esta concepción llevaba aparejada la necesidad de crear nuevas imágenes -tan coloristas como animadas e sorprendentes- e, incluso, un novedoso lenguaje poético capaz de romper con todos los niveles de la lengua y generar también su propia sintaxis; de ahí que la yuxtaposición (de oraciones, vocablos o sonidos extrañamente puestos en contacto) se convirtiera en una de las características más acusadas del Creacionismo, al tiempo que las largas secuencias y enumeraciones de palabras y sintagmas contribuyeran decisivamente a dar al poema esa apariencia de objeto aleatorio, mera creación de un dios absorto en las posibilidades estéticas del material con que moldea su obra.
Con estos presupuestos estéticos, Vicente Huidobro se presentó en Madrid en 1918, donde fundó un destacado grupo de poetas creacionistas consagrados a la elaboración de textos que seguían fielmente los postulados del ya respetado maestro chileno. Por aquel entonces ya era un poeta fecundo, que arrastraba tras sí una interesante producción literaria: seis poemarios impresos en su país natal (Ecos del alma, La gruta del silencio, Canciones en la noche, Pasando y pasando, Las pagodas ocultas y Adán), uno aparecido en Buenos Aires (El espejo de agua) y otro publicado en París (Horizon Carré). A ellos se añadirían pronto cuatro nuevos poemarios (Poemas árticos, Ecuatorial, Tour Eiffel y Hallali).
Entre el 16 de mayo y el 2 de junio de 1922, Vicente Huidobro presentó una exposición de trece poemas en forma de caligramas en el Teatro Eduardo VII de París. En el catálogo de la exposición estaba su retrato dibujado por Pablo Picasso y una crítica elogiosa de sus poemas escrita por el español Gerardo Diego. Su aceptación en París fue un éxito personal y de Chile, favorecido por el hecho de que el poeta escribiera indistintamente en francés y en español.
Regresó por un largo período a Chile en 1925. Desde su llegada inició una intensa actividad literaria y política, con la fundación de la revista La Reforma y sus numerosas colaboraciones en Andamios, Panorama y Ariel. En el terreno político fundó un diario, Acción, desde el que defendía sus ideas contrarias al militarismo. Candidato a presidente, fracasó estrepitosamente en los comicios de 1925, lo que le causó no poca amargura.

Altazor

Altazor o el viaje en paracaídas, o simplemente Altazor, es la obra cumbre del poeta chileno Vicente Huidobro, publicada en Madrid en 1931. En esta obra Huidobro expone un lenguaje que rompe los esquemas clásicos, lo que se inserta dentro del movimiento vanguardista que se desarrolló en el primer tercio del siglo XX.
El poema está dividido en siete “Cantos” antecedidos por un prefacio, los cuales fueron reescritos en numerosas ocasiones durante años. Es por ello que el Canto I, el Canto II y los restantes presentan temáticas aparentemente disímiles entre sí. El Canto I es el más largo, con casi setecientos versos, y también el más estructurado. Su contenido es de corte metafísico, y en él el poeta se representa como “Altazor”. El Canto II, en cambio, es una oda a la mujer. Los Cantos III al VII, finalmente, buscan jugar con la progresiva desarticulación del lenguaje y sus límites expresivos.
Alrededor de 1930 fue cuando dio los toques finales a sus dos obras cumbres, dos poemarios que, desde el momento mismo de su aparición estaban llamados a situarse en los puestos cimeros de la literatura universal. Por aquel entonces, Huidobro estaba en el apogeo de su fama, y gozaba del éxito obtenido por su novela fílmica Mío Cid Campeador (1929), en la que el propio poeta -que alardeaba de ser descendiente de Rodrigo Díaz de Vivar- identificaba su relación amorosa con Ximena Amunátegui como una reencarnación moderna de la pareja formada por El Cid y Doña Jimena.
La peripecia que había dado lugar a esta unión no puede ser más rocambolesca: en 1925, coincidiendo con su regreso a Chile y su fracaso en el intento de tomar parte activa en la política de su país, el gran poeta había conocido a Ximena, una joven estudiante de quince años de edad, por la que abandonó a su mujer (con la que llevaba casado más de quince años) y a sus hijos. Ximena no sólo era menor de edad, sino hija de un poderoso prócer chileno, quien se opuso tajantemente a su unión con el poeta. Huidobro marchó entonces a París, cerró la casa de Montmartre donde había residido con su familia, y se trasladó a Nueva York, donde cosechó algún éxito como escritor de guiones cinematográficos.
Pero en 1928, cuando Ximena Amunátegui acababa de alcanzar la mayoría de edad, el poeta viajó a Chile, la raptó a la salida del Liceo y se marchó de nuevo a París, en donde la feliz pareja se instaló en el barrio de Montparnasse. Fueron aquellos unos años de plenitud amorosa y creativa para el poeta, quien, después del mencionado éxito de su versión del Cid, decidió retomar un largo y ambicioso proyecto en el que había empezado a trabajar diez años antes. Se trata de Altazor o el viaje en paracaídas, un poema mayor en siete cantos que narra la caída del hombre y el encuentro con la mujer, con la poesía. Junto con Temblor de cielo (acabado también por aquellas fechas), es la obra cumbre del Creacionismo y el mayor legado de Huidobro a la poesía.
Después de que las corrientes estéticas hayan virado por centenares de derrotas diferentes, el valor poético de Altazor y Temblor de cielo sigue siendo incalculable. Bien es cierto que una parte de la crítica sólo ve en Huidobro una especie de ingenioso prestidigitador que juega con las palabras como si de objetos malabares se tratasen, sin conseguir dar a sus composiciones sentido alguno; pero la mayoría de los estudiosos del fenómeno poético aún se deslumbra con las imágenes, la vivacidad, la invención y la heterodoxia inconformista y novedosa de este gran rebelde de las letras hispanas, quien supo mantener su vigor creacionista hasta en el epitafio que dejó escrito para su lápida: “Abrid esta tumba: al fondo se ve el mar”.
En 1933 Huidobro retornó de nuevo a su país. En esta ocasión volvió a desplegar una energía incansable fundando revistas tales como Pro, Vital, Primero de Mayo y Total. El año 1934 fue particularmente fecundo, pues publicó Cagliostro, a la que definió como novela-filme y que recibió un premio en un concurso de guiones celebrado en Hollywood, y La próxima historia que pasó en poco tiempo más, novela futuróloga en la que reflexionaba sobre la sociedad tecnocratizada que ya se estaba vislumbrando. En Papá o El diario de Alicia Mir introdujo referencias autobiográficas y En la luna, guiñol en cuatro actos y trece cuadros, una clara intencionalidad política.
Entre 1935 y 1938 Huidobro polemizó con Pablo Neruda y estuvo en España durante la Guerra Civil. Regresó a Chile en 1938, donde continuó su incansable labor creadora publicando ese mismo año la novela Sátiro o El poder de las palabras. Se trata de una novela de gran penetración psicológica. Junto con otros autores como Braulio Arenas y Fernando Alegría colaboró en Multitud; recopiló antiguos poemas dispersos de 1923 en Ver y palpar y El ciudadano del olvido, ambos libros dados a conocer en 1941 y considerados como obras fundamentales en su creación poética.
A finales de la Segunda Guerra Mundial regresó a Europa, para alistarse con el ejército francés con el que participó en las últimas batallas y obtuvo el grado de capitán. Entonces su figura comenzaba a ser una leyenda en Chile, donde en 1945 se publicó una Antología. Su experiencia bélica le dejó una herida que no llegó nunca a curar y que lo condujo a la muerte cuando estaba de vuelta en su país natal, falleciendo a orillas del mar en Cartagena el 2 de enero de 1948.
Su hija Manuela se preocupó de sacar a la luz las últimas creaciones de su padre en el mismo año de su muerte publicando Últimos poemas. Siguieron diversas ediciones y reediciones de sus obras; todavía en 1993 José A. de la Fuente editaba Vicente Huidobro: Textos inéditos y dispersos.

CÉSAR VALLEJO

César Vallejo (Santiago de Chuco, 1892 - París, 1938). Escritor peruano. César Vallejo es acaso una de las figuras de mayor relieve dentro del vanguardismo hispánico. De origen mestizo y provinciano, su familia pensó en dedicarlo al sacerdocio: era el menor de los once hermanos; este propósito familiar, acogido por él con ilusión en su infancia, explica la presencia en su poesía de abundante vocabulario bíblico y litúrgico, y no deja de tener relación con la obsesión del poeta ante el problema de la vida y de la muerte, que tiene un indudable fondo religioso.
Vallejo hizo los estudios de segunda enseñanza en el Colegio de San Nicolás (Huamachuco). En 1915, después de obtener el título de bachiller en letras, inició estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Trujillo y de Derecho en la Universidad de San Marcos (Lima), pero abandonó sus estudios para instalarse como maestro en Trujillo.
En 1918 César Vallejo publicó su primer poemario: Los heraldos negros, en el que son patentes las influencias modernistas, sobre todo de Julio Herrera y Reissig. Esta obra contiene, además, muestras de lo que será una constante en su obra: la solidaridad del poeta con los sufrimientos de los hombres, que se transforma en un grito de rebelión contra la sociedad.
Acusado injustamente de robo e incendio durante una revuelta popular (1920), César Vallejo pasó tres meses y medio en la cárcel, durante los cuales escribió otra de sus obras maestras, Trilce (1922), que supone la ruptura definitiva con el modernismo y con el nacionalismo literario.
En 1923, tras publicar Escalas melografiadas y Fabla salvaje, César Vallejo marchó a París, donde conoció a Juan Gris y Vicente Huidobro, y fundó la revista Favorables París Poema (1926). En 1928 y 1929 visitó Moscú y conoció a Maiakovski, y en 1930 viajó a España, donde apareció la segunda edición de Trilce. De 1931 son su novela Tungsteno y el cuento de Paco Yunque, y un nuevo viaje a Rusia. En 1932 escribió la obra de teatro Lock-out y se afilió al Partido Comunista Español. Regresó a París, donde vivió en la clandestinidad, y donde, tras estallar la guerra civil, reunió fondos para la causa republicana.
Entre sus otros escritos destaca la obra de teatro Moscú contra Moscú, titulada posteriormente Entre las dos orillas corre el río. Póstumamente aparecieron Poemas humanos (1939) y España, aparta de mí este cáliz (1940), conmovedora visión de la guerra de España y expresión de su madurez poética. Contra el secreto profesional y El arte y la revolución, escritos en 1930-1932, aparecieron en 1973.

Poesia Vanguardista

POESÍA VANGUARDISTA

El arte del siglo XX se caracteriza por el surgimiento de movimientos artísticos con el objetivo de la renovación del arte de manera radical, configurándose múltiples corrientes que se denominan ismos. Las vanguardias se oponen al pensamiento y las formas de representación artística más convencionales, luchan contra la moral y el estilo de vida burgueses, y contra la “institución” del arte en general.
La poesía vanguardista se caracteriza por romper con las convenciones literarias. Suprime la rima y la métrica regular, elimina los signos de puntuación y mayúsculas, adapta la forma al tema del poema, introduce objetos cotidianos como elementos poéticos.

Características de la Poesía Vanguardista
Se busca
-       Lo original, lo autónomo, lo sorprendente.
-       Crear modos fantásticos, caóticos, sorprendentes, contradictorios y absurdos.
Se elimina
-       La narración, lo sentimental, lo anecdótico, lo didáctico.
-       Normas estróficas, la sintaxis, la gramaticalidad.
Se valora
-       La metáfora insólita, la imagen creada, el aspecto lúdico de las palabras.
-       Temas: Científicos, sociales, tecnológicos.

CALIGRAMA

El caligrama es un poema, frase o palabra cuya finalidad es formar una figura acerca de lo que trata en la cual la tipografía, caligrafía o el texto manuscrito se arregla o configura de tal manera que crea una especie de imagen visual (poesía visual). La imagen creada por las palabras expresa visualmente lo que la palabra o palabras dicen. En un poema, este manifiesta el tema presentado por el texto del poema. En la modernidad se dio con las Vanguardias de principios del siglo XX y más concretamente con el cubismo literario y los posteriores Creacionismo y Ultraísmo; el poeta cubista francés Guillaume Apollinaire fue un famoso creador de caligramas. El poeta creacionista chileno Vicente Huidobro ya había incluido su primer caligrama, “Triángulo armónico”, en su libro Canciones en la Noche (1913). Con Apollinaire, los caligramas se ponen de moda en las primeras décadas del siglo XX.
La literatura hispánica cuenta con interesantes autores de caligramas; entre otros, los españoles Guillermo de Torre, Juan Larrea y Gerardo Diego; los peruanos Carlos Oquendo de Amat, Jorge Eduardo Eielson y Arturo Corcuera; el mexicano Juan José Tablada; el cubano Guillermo Cabrera Infante; el argentino Oliverio Girondo o el uruguayo Francisco Acuña de Figueroa. Más recientemente Gustavo Vega ha creado una variedad de tipo plástico a la que él mismo ha denominado caligrama pictográfico.

Descripción General de un Caligrama

-              Es un poema, frase o palabra en la cual la tipografía, la caligrafía o el texto manuscrito se arregla hasta formar una imagen visual.
-              Se caracteriza por que la imagen creada por las palabras expresa visualmente lo que la palabra dice.
-              Su personaje más destacado fue Guillaume Apollinaire.
-              Según su origen puede ser vanguardista o cubista.
-              Su origen vanguardista gracias a una serie de movimientos artísticos de principios del siglo XX que buscaban innovación en la producción artística.
-              Su origen cubista es una tendencia esencial que da pie al resto de las vanguardias en el siglo XX, ruptura de la poesía tradicional.

Poesía Visual y Fonética

Parte de la búsqueda constante de los poetas es el redescubrir nuevas formas de expresión de la palabra.
Dentro de estos movimientos encontramos aquellos en donde la palabra se presenta como una expresión principalmente visual o auditiva, que bajo ciertas circunstancias producen un efecto todavía más profundo en el lector.
De aquí desprendemos a los caligramas. Mucho se ha dicho de ellos, se ha estudiado menos. Sin embargo, lo que pudiéramos decir del caligrama es que el poema es más que una melodía, es una descripción gráfica de aquello de lo que el poeta nos está hablando; es decir, la obra se transforma en un poema ideográfico.
Aunque este tipo de expresión poética se adjudica a Guillaume Apollinaire (1880-1918) cuando se publica el libro “Caligramas” en 1918, Juan José Tablada (1871-1945) también se había revelado de las formas de expresión poéticas tradicionales como lo demuestra en su libro “Li-Po y otros poemas” (1920), siendo que los “madrigales ideográficos” según Octavio Paz, habían sido elaborados por el poeta en 1911. Sin embargo, se habla de que Appollinaire escribió dichos poemas entre 1913 y 1916.
El primer caligrama que se conoce de Appollinaire lo compuso a los catorce años. Esta forma fue estudiada por él en la Biblioteca Nacional a través de los textos “Mezcolanzas de Tabourot des Accords” que era una colección de acrósticos, equívocos, adivinanzas y que el autor describe ahí mismo como “versos para cosquillearse y hacerse reír uno mismo y en seguida a los demás”.
 Este libro tuvo dos ediciones una en 1582 y la otra en 1662. La otra obra también estudiada fue “Touches” de 1585. Entre los encierros en el cuartel y en el hospital Appollinaire se dedicó al dibujo y la pintura y ahí es donde surgen los caligramas (con un retrato de Picasso). En esta forma las palabras aspiran a una forma plástica para completar la idea poética en el poema.
Sin embargo, no podemos decir que ninguno de ellos originalmente hayan sido los primeros poetas en la historia que utilizaron dicha forma pues el primer caligrama es uno encontrado en el siglo VIII antes de nuestra era.
Los movimientos más recientes y destacables estarían primero en las vanguardias de principio de siglo con una desintegración del lenguaje muy opuesta a la integración del modernismo pero que, paradójicamente, confluye en una síntesis igualmente coherente de imagen-escritura: futurismo y surrealismo.
Después de la Segunda Guerra Mundial personajes como Carlo Belloli en Italia o Joan Brossa en Cataluña continúan y renuevan la tarea sin falsas rupturas, dando lugar a formas de poesía visual, Xavier Canals describe al poema visual como “Metalenguaje poético de la escritura que gira entorno a lo ideogramático”.
El uso del caligrama revela a los futuros “Contemporáneos” un nuevo sentido del paisaje, el valor de la imagen y el poder de concentración de la palabra.
Tablada, aunque en inicio fue Modernista, además se interesó en el ejemplo naturalista de los japoneses indicando que su estructura es una expresión plástica de la naturaleza. Es él quien introduce el Hai-ku a la lengua española. Fue compañero y guía de Ramón López Velarde, amigo y defensor de los pintores Orozco, Rivera y tantos otros. Antes de los ultraístas brinda libertad a la metáfora.
En el mismo sentido Vicente Huidobro (1893-1948) fundador del Creacionismo incorpora en su poesía una serie de disparos verbales que conviene a su temperamento. Según Octavio Paz, el poeta Huidobro nunca imita, sino crea y un poema creado es aquél en que cada parte constitutiva y todo en conjunto presentan un hecho nuevo, independiente del mundo externo, desligado a otra realidad que él mismo. El poema es algo que no puede existir sino en la cabeza del poeta... y diría yo, de los lectores.

Generos del Vanguardismo

Generos

NARRATIVA
En las narraciones vanguardistas no existe un narrador omnisciente sino que hay una reflexión de la conciencia, un monólogo en el que el personaje expresa su pensamiento tal y como se presenta, sin una organización lógica, con frases directas y construidas con la menor cantidad de palabras posibles.

DRAMÁTICA
Este género es el pionero de las Vanguardias. Las corrientes vanguardistas irrumpieron en este género antes que en cualquier otro. Las innovaciones planteadas por los surrrealistas en el campo del teatro iban dirigidas, a la forma de representación. La intención era provocar al público, para producir en él todo tipo de reacciones. Los gestos, los movimientos de los actores, el decorado, las danzas, ocuparon un lugar en este tipo de dramática.
La importancia concedida por el teatro vanguardista, al director ha condicionado de forma fundamental el desarrollo de la escena mundial.






LIRICA
Movimientos artísticos que se desarrollaron a principios del siglo ** con voluntad de rebeldía frente a la concepción del arte basada en la imitación de la realidad. 
El mercantilismo y la cosificación llevaron a la puesta en cuestión de los principios que regían el mundo occidental. 

La I Guerra Mundial desencadenó entre los jóvenes europeos una conciencia de fin de época. Reaccionaron contra el mundo de “los mayores”: contra sus presupuestos racionalistas y sus valores pragmáticos, que habían conducido al desastre. En este contexto surgieron las vanguardias. 

Teatro vanguardismo

TEATRO

Tablero de damas (1952) y El eterno femenino; ensayos sobre el concepto de lo femenino: Mujer que sabe latín (1973), El uso de la palabra (1974) y El mar y sus pescaditos (1975).

Ernest HemingwayEEUU 1899-1961


Novelista estadounidense cuyo estilo se caracteriza por los diálogos nítidos y lacónicos y por la descripción emocional sugerida. Su vida y su obra ejercieron una gran influencia en los escritores estadounidenses de la época. Muchas de sus obras están consideradas como clásicos de la literatura en lengua inglesa.

Nació el 21 de julio de 1899 en Oak Park, Illinois, en cuyo instituto estudió. Trabajó como reportero del Kansas City Star, pero a los pocos meses se alistó como voluntario para conducir ambulancias en Italia durante la I Guerra Mundial. Fue corresponsal del Toronto Star hasta que se marchó a vivir a París, donde los escritores le animaron a escribir obras literarias. A partir de 1927 pasó largas temporadas en Key West, Florida, en España y en África. Volvió a España, durante la Guerra Civil, como corresponsal de guerra, cargo que también desempeñó en la II Guerra Mundial. Más tarde fue reportero del primer Ejército de Estados Unidos. Después se estableció en Cuba, cerca de La Habana, y en 1958 en Ketchum, Idaho. Hemingway utilizó sus experiencias de pescador, cazador y aficionado a las corridas de toros en sus obras. Su vida aventurera le llevó varias veces a las puertas de la muerte: en la Guerra Civil española cuando estallaron bombas en la habitación de su hotel, en la II Guerra Mundial al chocar con un taxi durante los apagones de guerra, y en 1954 cuando su avión se estrelló en África. Murió en Ketchum el 2 de julio de 1961, disparándose un tiro con una escopeta.


Sus obras:

Fiesta (1926)
Fue la novela que le dio la fama y narra la historia de un grupo de estadounidenses y británicos que vagan sin rumbo fijo por Francia y España, miembros de la llamada generación perdida del periodo posterior a la Primera Guerra Mundial.

Adiós a las armas (1926)
También fue una de sus novelas importantes y narra la historia de un amor entre un oficial estadounidense del servicio de ambulancias y una enfermera inglesa que se desarrolla en Italia durante la guerra.

 El viejo y el mar (1952)
Novela corta sobre un viejo pescador cubano por la que gana el Premio Pulitzer de Literatura en 1953.